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Las diferentes cirugías generalmente están indicadas cuando la enfermedad está localizada en la mama y no existe extensión a distancia. En casos seleccionados de enfermedad avanzada, su médico puede indicar una intervención quirúrgica para optimizar el tratamiento o aportar más detalles al diagnóstico cuando éste sea dudoso.

Existen dos tipos de tratamientos quirúrgicos para el tumor primario: tumorectomía y mastectomía. El realizar una u otra depende sobretodo del tamaño del tumor, del tamaño del pecho y de los deseos de la paciente, además de algunos otros factores que el cirujano debe valorar.

1) Tumorectomía: es la exéresis o resección del tumor, dejando tejido mamario sano. Es un tratamiento conservador de la mama que elimina el tumor con un margen de seguridad y mantiene el resto del pecho. La principal ventaja de este tratamiento es la conservación de la mama y recuperación más rápida por ser una cirugía menos agresiva. Salvo excepciones, este tratamiento debe completarse con radioterapia para reducir el riesgo de recurrencia de la enfermedad.

2) Mastectomía: es la resección completa de la mama. Es una cirugía radical, más agresiva y el postoperatorio precisa de mayores cuidados. Al eliminar la mayor parte de tejido mamario, se reduce significativamente el riesgo de recurrencia y además se extraen posibles lesiones premalignas (CDIS o CLIS).

La reconstrucción de la mama puede ser inmediata o diferida.Existen tres tipos de reconstrucción: colocación de implantes mamarios, utilización de injertos de la propia paciente (pueden ser de tejido muscular o tejido graso) o reconstrucción mixta. Su médico le propondrá la mejor opción en su caso, teniendo en cuenta los tratamientos que va a recibir y aspectos anatómicos, entre otros aspectos.

En caso de que haya dudas sobre la afectación ganglionar y no exista evidencia clínica (es decir, no se palpan ni se observan en las pruebas de imagen ganglios aumentados de tamaño y/o la ecografía con punción del ganglio sospechoso es negativa para células cancerosas), se realiza la biopsia selectiva del ganglio centinela.

Se considera el ganglio centinella el primer ganglio al que drena el tumor mediante el sistema linfático. Para localizar este ganglio es necesario inyectar un marcador en el área alrededor del tumor (ya sea un colorante o un fármaco radioactivo). Tras un determinado tiempo es posible localizar dicho ganglio o ganglios para biopsiar y estudiar la presencia de células malignas. La técnica del ganglio centinela evita un número importante de las molestias a nivel de la axila que aparecen cuando se deben de extirpar más ganglios.

Tanto si la biopsia del ganglio centinela como si el resto de pruebas es sugestivo de afectación ganglionar o en caso de no haber hallado el ganglio centinela, durante la intervención del tumor primario se realiza la extracción de los nódulos linfáticos axilares, linfadenectomía o vaciamiento ganglionar axilar.

El efecto secundario más frecuente de este procedimiento es el linfedema, que es la hinchazón de la extremidad donde se ha realizado la linfadenectomía secundario a la alteración del drenaje linfático que provoca una mala circulación de la linfa. La técnica del ganglio centinela evita la mayoría de linfedemas del brazo.

 

Contenido relacionado: La reconstrucción en el manejo integral de la paciente con cáncer de mama

 

Fecha de creación: 12/6/2015 Fecha de revisión: 10/5/2016
 
 
 
  

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