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Información para epacientes de cáncer de mama

insomnio

Vivimos más y queremos vivir mejor. Estamos ante un cambio de liberación de costumbres en el que la búsqueda del placer sexual y la sexualidad ya forman parte de nuestra vida. Durante y después del tratamiento del cáncer, la sexualidad se ve afectada. Sin embargo, aunque las pacientes puedan experimentar cambios físicos y emocionales y sufrir un deterioro, el cáncer y el sexo no son incompatibles.

¿Qué entendemos por sexualidad y salud sexual?

La sexualidad es un parte integral de la vida humana. Tiene que ver con la reproducción, pero también con el placer y la intimidad. De hecho, existen una gran cantidad de factores de la salud, de la edad, psicosociales, relacionales y vivenciales que la determinan y la modifican, favoreciendo o reduciendo la capacidad de adaptación de las personas. Por eso, se considera un campo en el que no hay certezas absolutas y donde la comunicación entre paciente y el profesional es esencial.

En los últimos años, los profesionales de la salud han hecho grandes avances en este ámbito y tanto es así que, en 2006, la OMS elaboró la definición de salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras libres de toda coacción, discriminación y violencia.

De hecho, antiguamente, la sexualidad se consideraba un concepto lineal. Empezaba con la excitación y terminaba con el orgasmo. Sin embargo, ahora se entiende la sexualidad como un concepto cíclico del cual se puede entrar y salir en función de las emociones físicas, que pueden evolucionar hacia una intimidad emocional, un estímulo sexual, un orgasmo… siguiendo un periodo cíclico infinito. Y, todo gira entorno al deseo, que es lo que marca la sexualidad.

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¿Por qué es importante la sexualidad?

Se ha comprobado en diferentes estudios médicos que una insatisfacción sexual repercute negativamente en la calidad de vida y bienestar de las mujeres, a cualquier edad. Especialmente, en aquellas mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas, cuyas hormonas están empezando a disminuir o desaparecer.

Por estas razones, la sexualidad es importante:

  • Disminuye el nivel de angustia, desánimo y estrés
  • Aumenta la sensación de satisfacción y bienestar emocional (endorfinas)
  • Mejora el bienestar propio y de la pareja
  • Aumenta el apetito sexual
  • Mejora el nivel cardiovascular
  • Aporta oxígeno a los tejidos
  • Mejora el tono de la piel

Leer más sobre el Decálogo de cáncer de Mama y Sexualidad (FECMA).

¿Cómo son los problemas en la sexualidad?

Los médicos definen los problemas de la sexualidad en diferentes esquemas, según el Diagnostic and Statistical Manual of Mental disorders, quinta edición (DSM – V):

  1. El trastorno del interés/excitación sexual femenino, que consiste en una reducción o ausencia de interés en la actividad sexual, de los pensamientos fantasías sexuales/eróticas, y de acompañar las iniciativas de su pareja, de la excitación sexual o placer durante la actividad sexual en la mayoría o en todos los encuentros, de la respuesta a los estímulos sexuales tanto internos como externos (escritos, verbales, visuales) y/o de las respuestas genitales o extra-genitales durante la actividad sexual en la mayoría o en todos los encuentros.
  2. El trastorno orgásmico se considera cuando hay una ausencia, infrecuencia o retraso en la aparición del orgasmo y/o la reducción franca en la intensidad de las sensaciones del orgasmo en la mayoría o en todos los encuentros.
  3. El trastorno de dolor génito-pelvico en penetración, encontramos dificultad para la penetración vaginal, dolor pélvico o vulvo-vaginal durante la relación o la penetración, miedo o ansiedad respecto a padecer este dolor pélvico o vulvo-vaginal ya sean antes, durante o tras la relación sexual, generalmente se asocia a tensión o contracción de la musculatura del suelo pélvico durante la penetración vaginal. Dos conceptos asociados pero muy diferentes son:
    • La dispareunia o dolor persistente o recurrente al intentar la penetración.
    • El vaginismo, concepto más amplio, consiste en una dificultad persistente o recurrente en conseguir la entrada de un pene, dedo u otro objeto en la vagina, deben descartarse anomalías físicas o estructurales. A menudo, se asocia a fobias, miedo anticipado y dolor con contracciones de la musculatura pélvica involuntarias y variables.

¿Cómo afecta la sexualidad cuando tenemos cáncer de mama?

El cáncer de mama no es una única enfermedad. Las opciones de tratamiento dependen de la biología y comportamiento de cada tumor y de las características de cada paciente.

  • Estado general de salud
  • Edad de la paciente
  • Estadio tumoral
  • Receptores hormonales (que reciben hormonoterapia)
  • Receptor HER2+
  • Grado de diferenciación histológico
  • Presencia de mutaciones genéticas (BRCA1 o BRCA2), etc.

Leer más sobre efectos adversos de los tratamientos de cáncer de mama.

Muchas pacientes con cáncer de mama sufren un deterioro de su vida sexual, sobre todo las premenopáusicas. ¿Por qué? La disminución de la libido o la sequedad vaginal son atribuibles tanto al fallo ovárico que experimentan las mujeres jóvenes tras el tratamiento de quimioterapia u hormonoterapia y la terapia hormonal (análogos gonadotropinas, SERM, inhibidores aromatasa). Además, el cambio de la imagen corporal e incluso el dolor físico asociado al tratamiento quirúrgico pueden ser también causa de disfunción de la actividad sexual.

El hipoestrogenismo es una disminución de estrógenos relacionado con la menopausia (en este caso forzada por los tratamientos). A la larga provocará un aumento de peso, reglas irregulares, cambios corporales, sofocos, sequedad vaginal, insomnio, dispareunia, etc. Por eso, con todos estos síntomas, es habitual que la sexualidad pase a un segundo plano.

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Paradigma actual: ¿Qué recursos tenemos para mejorar la salud sexual?

Lo primero es conocer cómo está la paciente y cómo puede mejorar. El personal médico debe mostrar una actitud de escucha activa a la situación de la paciente, y en el caso que sea necesario facilitar apoyo psicológico a la paciente y su pareja. Desafortunadamente, a nivel público, los recursos para disponer de la experiencia de personal psicólogo son muy escasos, por lo que los profesionales de la salud deberían tener conocimientos en la evaluación y tratamiento de la disfunción sexual, además de estar entrenados en las habilidades de comunicación. Aun así, en ocasiones no se podrán superar todas las barreras para poder ayudar a todas las pacientes, ya que cada experiencia es única.

Respecto a los tratamientos en la mejora física, es necesario recurrir a las guías y a los consensos para garantizar seguridad y eficacia de los mismos.

Existen:

  1. Los tratamientos no hormonales, que se consideran de primera línea y son efectivos para mejorar la sequedad y otros síntomas vulvo-vaginales. Hay una gran variedad y no hay suficiente evidencia para aconsejar uno más que otro.
    • Lubricantes: ideales a la hora de tener relaciones. Hay los de base de silicona, oleosa y de base acuosa, estos últimos son de menor duración, pero se asocian a menor irritación local.
    • Hidratantes: ideales para usar durante toda la semana. Hay de base de ácido hialurónico, de ácido poliacrílico, de policarbol.
    • Vitaminas vaginales, para acidificar el pH de la vagina.
    • Lidocaína gel: se utiliza solo bajo prescripción médica, hay que reservarlo únicamente en casos de dolor vulvar tras un estudio completo y previo aprendizaje en su manejo.
  1. Los tratamientos hormonales vaginales solo deberían usarse de forma consensuada con el profesional médico. Esta medicación estrogénica de baja dosis podría ser utilizada de forma individualizada en algunas pacientes con cáncer de mama, principalmente en aquellas con receptores hormonales no presentes. Incluso podría plantearse en aquellas que se encuentren con tamoxifeno /inhibidores de la aromatasa.
  1. Algunos ejemplos de tratamientos hormonales vaginales/sistémicos son la prasterona o ospemifeno, que son medicación oral con modulador de los receptores de estrógenos. Se utilizan en pacientes menopaúsicas, pero actualmente se carece de estudios realizados en mujeres con cáncer de mama. Otro ejemplo de tratamiento hormonal vaginal es la testosterona o dehidroepiandrosterona, con eficacia discutible y además actualmente no disponible en España.
  1. Por último, aunque no están reflejados en las guías, cabe destacar los tratamientos físicos. Son importantes porque permiten manipular la zona afectada y mejorar físicamente los órganos. Por ejemplo:
    • Dilatadores vaginales: complemento a los tratamientos de fisioterapia en pacientes con vaginismo, vulvodinia y estenosis postradioterapia.
    • Láser, radiofrecuencia vaginal: son dispositivos que emiten luz amplificada que se aplica directamente en la vagina. Dependiendo de la intensidad se consigue efecto de ablación (láser) o térmico (radiofrecuencia). El planteamiento más aceptado es que estos tratamientos estimulan la regeneración de la zona, se desconoce la forma exacta y cuánto tiempo durará su efecto. No obstante, se les han asociado escasos efectos secundarios. Es por todo esto, además de la gran variabilidad en las publicaciones científicas, que existe poco consenso y baja evidencia a la hora de recomendarlo.

Es fundamental remarcar que el cáncer y el sexo no son incompatibles. Es posible mantener relaciones sexuales satisfactorias, aunque puedan haber cambiado determinados aspectos de la sexualidad de la paciente. Lo importante es conocer las consecuencias de los tratamientos y de la situación emocional que está atravesando cada paciente y abordar las dificultades de frente y no mantenerlo en silencio.

El corto “La teta que os falta”, de César Rios, sirve como ejemplo para normalizar, hablar, compartir experiencias, superar obstáculos y adaptarse a los cambios que se puedan estar viviendo.

Referencias

  • Ponencia impartida por la Dra. Sonia Carballo Rastrilla (Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de las Palmas de Gran Canaria) en el Taller de Formación para Pacientes con cáncer de mama del 16 de diciembre de 2021. Cómo mejorar la Salud Sexual. https://youtu.be/5k9TqLwfIhA

En colaboración con:

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Júlia MassóJúlia Massó
Comunicadora científica y genetista. Divulgo sobre ciencia y salud, su historia e historias en Fundación iSYS. @julia_masso

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