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Información para epacientes de cáncer de mama

Estilos de vida

Normalmente, el estilo de vida es algo que se trata poco en las consultas ya que se le da más importancia a los tratamientos y se intenta dar más información sobre ellos. Sin embargo, es un tema que preocupa mucho a las pacientes.

Cada vez más, desde la perspectiva médica, se intenta poner el foco en estos aspectos y ya podemos encontrar evidencia sobre cómo la dieta, el bienestar emocional y el ejercicio afectan en el día a día de las pacientes de cáncer de mama.

 

Introducción al cáncer mama: orígenes y riesgos

Cualquier célula del organismo puede acumular errores. A veces nuestro organismo es capaz de eliminar estas células por si sólo. Pero cuando no es capaz, esta célula comienza a proliferar de forma descontrolada y es lo que denominamos cáncer.

Si nos centramos en el cáncer de mama, sabemos que es el más incidente y también el más prevalente en las mujeres a nivel mundial: representa el 30% de los cánceres que padecen las mujeres y es la segunda causa de mortalidad también en las mujeres, después del pulmón.

 

Factores de riesgo

Si hablamos de los factores de riesgo del cáncer de mama, todos sabemos que fumar y beber alcohol es malo. También sabemos que algunos hábitos dietéticos pueden ser un factor de riesgo para el cáncer de mama, así como el estrés y el sedentarismo.

El principal factor de riesgo es la edad, de manera que a más edad, menos capacidad tiene nuestro organismo para eliminar las células que acumulan errores.

Algunas personas ya tienen un mutación genética que hace que las células tengan algun error de base que hace que esas células se descontrolen y desarrollen un cáncer.

Por último, hay otras causas que no son de estilo de vida que hacen que las células acumulen errores, como factores ambientales, las radiaciones (nuclear) o los estrógenos.

En relación a los estrógenos endógenos, tradicionalmente se ha descrito que cuantas más expresiones de estrógenos tenga una mujer, más posibilidades tiene de padecer cáncer de mama. Es decir, tener la regla desde pronto y hasta muy tarde, así como tener pocos embarazos, aumentan el riesgo de cáncer de mama.

Por su parte, los estrógenos exógenos, que son los proporcionados por motivo médico, también se ha demostrado que aumentan el riesgo de cáncer de mama. Un ejemplo sería la terapia hormonal sustitutiva que se da para paliar los síntomas de la menopausia.

 

 

Relación del índice de masa corporal (IMC) con el cáncer de mama

La relación entre el peso corporal y el cáncer de mama está demostrada científicamente. Según varios estudios poblacionales, las pacientes con un índice de masa corporal (IMC) más elevado presentan:

  • más incidencia de cáncer de mama
  • peor supervivencia una vez que está diagnosticado

En estos estudios no queda claro cuál es el riesgo de que el cáncer vuelva una vez que está superado. Por tanto, podríamos decir que la obesidad está asociada al cáncer de mama. Pero, ¿por qué?

Posibles mecanismos fisiopatológicos

Una de las hipótesis posibles que relacionan la obesidad con el cáncer de mama es que la grasa corporal presente en las personas obesas tiene capacidad de secretar hormonas. Tal y como hemos visto en el apartado de factores de riesgo, tener más estrógenos aumenta las posibilidades. Este sería entonces uno de los motivos, sobre todo en mujeres postmenopáusicas.

También sabemos que tener un IMC alto puede provocar una inflamación sistémica crónica del cuerpo, o lo que es lo mismo, puede provocar: niveles más altos de insulina asociados al tipo de dieta, y niveles más altos de leptina y adipoquinas. Estas moléculas en niveles más altos pueden alterar la respuesta de nuestro cuerpo al actuar contra las células que acumulan errores.

Por último, las pacientes con un IMC más alto podrían tener más toxicidad a los tratamientos suministrados para otras enfermedades. En estos casos, se suministran menos tratamientos de cáncer de mama y por tanto tienen peor respuesta y peor pronóstico.

Para tratar de mejorar esta situación, el ejercicio físico, cambiar la dieta y reducir el estrés puede ser positivo.

 

 ¿Cómo influye la nutrición en el cáncer de mama?

Cada vez hay más publicaciones sobre dieta y cáncer de mama y eso significa que se está poniendo ahí el foco científico. Pero aunque hay muchas ideas, no hay una evidencia firme al respecto.

Las ideas reportadas en estos estudios dejan entrever que una dieta saludable está asociada a tener menos estrógenos, un IMC más bajo, menos niveles de insulina y de otras moléculas inflamatorias. Es decir, una dieta saludable está asociada a tener menos riesgo de incidencia de cáncer de mama, pero se desconoce el mecanismo.

A nivel científico, se ha demostrado que la dieta mediterránea es la más sana, basada en frutas, verduras y legumbres, mientras que comer ultraprocesados cada día no es sano.

Un estudio realizado en el Hospital Clinic de Barcelona observó durante 5 años tres grupos:

  • un grupo de control que seguía una dieta normal
  • otro grupo que seguía una dieta mediterránea de forma regular con un complemento de frutos secos
  • un tercer grupo con la misma dieta que el anterior y con otro suplemento de aceite de oliva virgen extra

Los resultados son impactantes por las diferencias intergrupales detectadas en tan solo 5 años:

  • en el tercer grupo (el del aceite de oliva) hubo 1,1% de pacientes de cáncer de mama por cada 1000 habitantes
  • en el de los frutos secos, hubo un 1,8%
  • mientras que el grupo de control, un 2,9%

Se trata de un estudio controvertido, con algunas críticas, pero de los pocos con resultados concluyentes sobre la dieta.

También hay otros estudios que hablan del ayuno, aunque pocos están bien hechos. Los que demuestran beneficios del ayuno están hechos sobre todo en ratones mientras que en humanos hay muy poca evidencia científica. Todavía no se pueden hacer recomendaciones directas sobre este aspecto, aunque se ya se está investigando (con ratones:

  • El ayuno intermitente (12h), sobre el que hay muy poca evidencia.
  • La Fasting mimicking diet. Es un ayuno de 3 días en el que únicamente se ingiere sopa y el nivel de kilocalorías es muy bajo. Los estudios indican que una vez que se someten a quimioterapia tienen mucha más tolerancia y menos efectos secundarios. Esto se explica porque las células sanas pasan a un estado quiescente mientras que las cancerígenas no consiguen estarse quietas y la quimioterapia las ataca mejor. La teoría es muy interesante, pero se necesita hacer estudios en humanos.
  • Tan solo hay un estudio realizado en humanos basado en la dieta cetogénica el cuál no demuestra diferencias significativas entre las muestras.

 

El papel de la actividad física en las pacientes de cáncer de mama

El ejercicio físico por su parte, es muy complejo de explicar. De forma sencilla podríamos decir que a menos ejercicio más grasa (IMC más alto) y por tanto, aumentan la inflamación, la glucosa, los estrógenos, etc. repercutiendo negativamente en el pronóstico de cáncer de mama.

Esta es la teoría, que se está estudiando, pero de la que todavía se desconocen los mecanismos exactos.

Existen estudios que demuestran que hacer ejercicio físico de forma regular significa un 25% de reducción de riesgo de mortalidad por cáncer de mama. Sin embargo, no está demostrado que hacer ejercicio una vez diagnosticado reduzca el riesgo de recurrencia.

 

Posibles beneficios de la reducción del estrés para el cáncer de mama

Desde el punto de vista de la salud mental, hay estudios que han valorado la relación de las terapias de reducción del estrés, tales como el mindfulness, con el nivel de hormonas preinflamatorias (cortisol e IL-6). Dichas hormonas, cuando hay inflamación sistémica, hacen que el sistema inmunológico ataque peor al cáncer. Y, el estrés aumenta el nivel de la inflamación sistémica.

A priori, la idea es que a más estrés, peor responde el cuerpo al cáncer y por tanto, si somos capaces de bajar la inflamación sistémica, podría haber beneficios. Aunque se tratan de ideas para las que tampoco hay suficiente evidencia.

 

Estilo de vida saludable para un mejor pronóstico

En definitiva, tanto la evidencia existente y cómo las nuevas investigaciones dirigen el foco hacia los beneficios de un estilo de vida saludable para el cáncer de mama:

  • Se ha demostrado que tener una dieta saludable y un “normopeso” implica menos riesgo de incidencia de cáncer de mama porque bajan los estrógenos y la insulina. También podría relacionarse con una mejor tolerancia y respuesta a los tratamientos, aunque esto último está por demostrar.
  • Realizar actividad física aumenta la supervivencia, pero no reduce el riesgo de recurrencia.
  • Y la reducción del estrés podría ser beneficioso porque mejora nuestro sistema inmunológico.

 

Imma Grau 100Eduard Mension
Eduard Mension. Doctor en Medicina. Cirujano Oncoplástico de Mama y Cirujano Ginecológico del Hospital Clínic de Barcelona.